¿Burocracia o verdadera excelencia? El nuevo mapa de procesos de la universidad peruana

Recientemente, el Ministerio de Educación (MINEDU) aprobó mediante la Resolución Ministerial N° 051-2026-MINEDU el «Mapa de procesos institucional e inventario de productos y procesos Eestándar de las universidades públicas», un gran paso adelante en el camino hacia una propuesta de gestión por procesos en las instituciones universitarias.

El documento del MINEDU nos presenta una estructura clásica y ordenada en tres bloques:

  • Procesos Estratégicos (E): Incluyen la gestión de la calidad, la modernización y la responsabilidad social universitaria. Incluye 6 subprocesos.

  • Procesos Misionales (M): La parte central de la universidad, abarcando la formación profesional, el bienestar universitario, la investigación y la proyección social. Incluye 4 subprocesos.

  • Procesos de Soporte (S): El engranaje de apoyo, como abastecimiento, recursos humanos y TI. Incluye 6 subprocesos.

Adcionalmente la propuesta describe cada uno de los subprocesos, que es un gran avance particularmente para las nuevas universidades que quieren organizar sus entidades desde cero. Pero esta organización para ser preciso y aunque no lo nombra la directiva, está basada claramente en la ISO 9001. Sin duda, están casi todos los procesos involucrados en ellos, pero ya llevamos algunos años con una nueva norma en el mercado y me refiero a la  norma ISO 21001 (Sistemas de Gestión para Organizaciones Educativas), entonces está servido el debate: ¿porqué insistir por un arreglo normativo basado en una norma genérica cuando se cuenta con una específica para el mundo educativo?

Para usar una analogía del día a día: el MINEDU nos ha entregado los planos de una casa, detallando dónde va la sala, la cocina y el patio. Es un excelente punto de partida pero cuando miramos la ISO 21001, notamos que a esta casale falta adaptaciones para que luzca como una institución educativa.

Mientras el mapa de procesos del MINEDU es un excelente esfuerzo de ordenamiento peruano enfocado en el «valor público», la ISO 21001 cambia el foco de la eficiencia administrativa hacia el éxito integral del estudiante y otros beneficiarios. Tal vez en una nueva versión se pueda revisar esta norma específica y conocer sus principios e incorporarlos en el mapa de procesos: como considerar al estudiante como centro, no como «producto», así como considerar a la accesibilidad y equidad como pilares transversales.

Las universidades públicas tienen hoy la oportunidad de tomar este Mapa de Procesos Estándar y adaptarlo positivamente. No se trata solo de llenar matrices y reportes; se trata de utilizar esos procesos estandarizados para liberar tiempo administrativo e invertirlo en metodologías disruptivas, en investigación que resuelva problemas locales reales y en aulas que inspiren.

Esperamos que se difundan y conocer a universidades que la apliquen en su organización, sería un gran primer paso.

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